Panorama Político Correntino
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Inundaciones: Tassano esquiva los reclamos, hace propaganda política y reparte dinero entre sus amigos

El intendente de la Capital, Eduardo Tassano. (Dibujo: NOVA)

Las lluvias caídas durante la semana en la Capital correntina dejaron al descubierto la ineptitud del gobierno local y provincial para hacer realidad las promesas de campaña de poner en marcha obras para evitar el anegamiento de calles.

Lejos de dar soluciones cada vez son más los barrios inundados, pero también aumentan las erogaciones del Estado local destinadas a empresas que supuestamente operan en el tan pronunciado y anunciado “Plan Hídrico”.

La evidencia de la falta de obras y del incumplimiento de las promesas de campaña se aprecian cada vez que llueve. El jueves pasado cayeron más de 96 milímetros con regular intensidad en un período de más de 12 horas. Las estadísticas indican que es el cuarto registro más alto en lo que va del mes.

En ese tiempo el microcentro quedó totalmente inundado con calles anegadas y la lógica consecuencia de viviendas afectadas por el agua. El problema se agrava en los barrios periféricos donde las calles de tierra se convierten en pantano.

Las consecuencias son múltiples y van desde la pérdida de bienes muebles y rodados como también la dificultad que tienen los vecinos para salir de sus casas a cumplir con sus obligaciones laborales o, en otros casos, de regresar.

Es que el anegamiento de calles es aprovechado por los empresarios del transporte público de pasajero, para evitar gastos de combustible y ordenan paralizar el servicio. La situación se vuelve crítica en los barrios Jardín, Molina Punta, Cremonte, Parque Cadenas, San Gerónimo, San Antonio, Nuevo, Fray José de la Quintana, San Marcos, Primera Junta y José María Ponce. Muchas de estas barriadas quedan bajo agua porque pavimentaron la calle pero no hicieron cordones ni desagües y así, el agua no tiene por dónde escurrirse.

En el microcentro fueron las calles Yrigoyen y Paraguay, y también Paraguay entre Junín e Yrigoyen, como Catamarca y Quintana, donde el agua subió a la vereda, postal que ya no asombra a los vecinos de esas zonas.

Las precipitaciones también provocaron el colapso del arroyo Pirayuí  que anegó los barrios periféricos. Y así, cada lluvia se convierte en un negociado para el municipio, que tiene excusas para seguir destinando fondos por obras que no se hacen, como a los socios del intendente, que evitan gastos en los ómnibus.

También sacan provecho los remises que cobran más del doble de la tarifa habitual para sortear los obstáculos que impone la acumulación de agua. Pero la indignación se potencia por la displicencia del intendente de la ciudad Capital, Eduardo Tassano, quien mientras cavila negociados expone su evidente falta de interés en dar soluciones.

Lo hace por las redes sociales cuando, en momentos que los vecinos tratan de salvar sus pertenencias, publica mensajes de evidente displicencia. “Este mediodía recorriendo la ciudad. Se trabaja intensamente en los barrios y el escurrimiento de agua caída es óptimo a pesar de que el Plan Hídrico aún está en su primera etapa”, publicó en su cuenta de Twitter mientras el agua cubría de vereda a vereda la mayor avenida de la ciudad.

Una burla. Una cargada a los vecinos, porque la realidad y la propaganda oficial chocan todo el tiempo. Es que hasta ahora el tan nombrado “Plan Hídrico” sólo generó un negociado millonario que carece de importancia a los fines de dar soluciones.

El intendente le pagó de 17,2 millones de pesos a la empresa Forever Pipe por inspección televisiva de tuberías a esta firma que es propiedad de la familia Caputo, muy cercanos a Mauricio Macri. La Municipalidad de Corrientes primero pagó el monto y tres meses después armaron un pliego de condiciones.

Lo llamativo es que cuando Macri era Jefe de Gobierno porteño, Forever Pipe le facturó 100 millones de pesos a la CABA. Ahora la firma también les vende obras y servicio a gobiernos de Cambiemos como La Plata, Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires; las empresas estatales AySA, Aguas Bonaerenses y otras.

El negociado en Corrientes es para llevar adelante el publicitado Plan, con el que prometieron construir 55.000 metros de redes pluviales, principal oferta electoral de Cambiemos. Para hacerlo posible, Tassano puso excusas de falta de presupuesto y clausuró los proyectos de obra de construcción de pavimentos que estaban en ejecución.

Luego destinó grandes cantidades de dinero a contratar de forma directa a la firma extranjera. Cuando se efectuaba esta contratación, el caudal de agua hizo socavar los cimientos de la avenida Juan Romero, cercana la parte más nueva de la Costanera. La profundidad del pozo es de más de tres metros y tiene aproximadamente 15 de ancho y 30 de largo. Está en una zona poblada, por lo que algunas de las casas corren peligro de derrumbe.

Debido a la falta de señalización y vallado, un hombre cayó en ese cráter y murió. Otros tres vecinos sufrieron accidentes menores al intentar desviar ese hueco. La reparación de esa avenida también fue incluida en el programa del “Plan Hídrico”. Pero, a casi dos años desde la rotura del entubamiento del arroyo Limita y consecuente hundimiento de la avenida Jorge Romero entre Suipacha y Elías Abad, las obras están sin ejecutarse.

Solo se limitaron a llevar hasta allí el 70 por ciento de los caños de gran tamaño que deben reemplazar a los rotos. Para generar una propaganda positiva, un grupo de municipales fueron hasta el lugar, removieron la tierra y cerraron el paso de una de las veredas que se desprendió.

Pero eso fue todo. En esas acciones consistió el “Plan Hídrico”. Los tubos de gran tamaño sirven de albergue para vagabundos y vía de escape para los maleantes al tiempo que significa un obstáculo para los vecinos, ya que esos caños están frente a sus puertas.

Y así, la situación que atraviesan los vecinos de ese barrio es una postal de lo que significa el “Plan Hídrico”: promesas y falta de soluciones.   

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