Judiciales y Policiales
Mensaje narcocriminal

Apareció en Corrientes la marca de Los Monos: "Con la mafia no se jode"

  • La concesionaria comercializa autos de alta gama a las afueras de la ciudad.
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  • El cartel hallado cerca del cuerpo de un vendedor de drogas en Rosario.
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Una pizarra hallada en una concesionaria de automóviles de la Capital, asaltada durante el fin de semana, tenía escrito el mensaje “con la mafia no se jode”.

Una clara advertencia mafiosa que, además, sería el sello de Los Monos, la banda narcocriminal más violenta de la historia del país.

La organización criminal es manejada por el Clan Cantero, los históricos dueños del comercio de la droga en el gran Rosario y zonas aledañas, quienes tienen como principales canales de lavado de activos las empresas automotrices.

Esto surge de las diversas causas en las que se investiga las operaciones de la banda narco. Una de éstas tiene relación con las actividades de las organizaciones itateñas, donde hallaron un rodado presuntamente entregada por Los Monos como parte de pago de un cargamento de drogas.

Los vehículos fueron incautados a “El Gordo” Saucedo, uno de los “capos” de la mafia narco de Itatí, actualmente prófugo. 

Este tenía un hermano que hacía de nexo entre Los Monos y los proveedores correntinos. Así los Saucedo sentaron base en Cabín 9, a las afueras de Rosario, hasta donde llevaban marihuana "en camiones estacionados frente a una subcomisaría".

Una vez entregada la droga retiraban los autos de alta gama en la agencia de autos "Montana", de Virasoro al 4100, en la zona sudoeste de Rosario, empresa investigada por estar vinculada a los Cantero.

La hipótesis de que la agencia de automóviles ubicada en la avenida Independencia de Corrientes pueda tener vínculos con la mafia narco, toda fuerza a partir de un cartel hallado dentro de ese local.

El mensaje decía “con la mafia no se jode” y es un claro sello de los Cantero que apareció en varios crímenes ocurridos en Rosario.

El último fue encontrado a principios de este mes al lado de un cadáver. Fue escrito en un cartón y dejado junto al cuerpo de un hombre de 36 años ejecutado de tres balazos sobre la avenida Circunvalación, en Rosario.

La víctima era Lucio Maldonado, de 37 años. Era señalado como parte de la red de la venta de droga al menudeo que regenteaban Los Monos. Tenía dos impactos de bala en la nuca y otro en la zona lumbar, y las manos atadas. Sobre su cuerpo hallaron un cartón con la frase “con la mafia no se jode”.

Es la misma frase hallada en otro papel, el sábado 4 de agosto en el marco de una balacera contra un edificio de barrio San Martín de Rosario, donde había estada domiciliaria la jueza Marisol Usandizaga, quien llevó adelante investigaciones a los Cantero.

Frente a ese inmueble había un cartón escrito con fibrón: “Con la mafia no se jode”.

Estas similitudes entre los atentados y crímenes en Rosario y en Corrientes encendieron la luz de alerta en el Ministerio Público Fiscal de Capital correntina, donde el fiscal de la Primera Circunscripción de la Provincia, Buenaventura Duarte lleva adelante las averiguaciones por el llamativo robo ocurrido durante el fin de semana.

También el fiscal Flavio Ferrini está al tanto del hecho, pero es cauto y espera resultados de los avances de las investigaciones.

El domingo, a las 14, Juan Colombo, titular de la automotriz que comercializa automóviles de alta gama en la avenida Independencia 1465 halló su oficina destruida y en el escritorio una pizarra con un mensaje mafioso.

Para el fiscal Buenaventura Duarte, quien investiga el caso, “llama la atención el grado de daño que hicieron y lo poco que se llevaron”.

El funcionario del Ministerio Público de la Provincia solicitó un análisis de las imágenes del sistema de seguridad de la empresa y de los alrededores para intentar descubrir los movimientos de los maleantes que supieron hasta cómo desconectar el sistema de alarma para subir al techo de un galpón.

Luego, rompieron el techo, ingresaron al local y entraron a una oficina que la destruyeron. Tomaron una computadora y algo de dinero y, al abandonar el lugar, dejaron el mensaje de advertencia escrito con fibrón.

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