Panorama Político Correntino
Disputas políticas en la provincia más pobre

Crisis en el partido gobernante a semanas de las elecciones

Gustavo Valdés se hizo con el poder institucional de la provincia. Ahora busca destronar a su mentor del manejo político de la alianza que gobierna la provincia (Dibujo: NOVA)

La grieta en la alianza Encuentro por Corrientes+Juntos por el Cambio es inocultable. La coalición que gobierna la provincia está en una profunda crisis generada por la disputa de intereses que comenzó en la Unión Cívica Radical y que se extendió a los demás partidos que integran el grupo político.

Y los responsables de la situación son claramente identificables: Ricardo Colombi y Gustavo Valdés.

El problema no es que se trate de una disputa entre referentes de partidos políticos que aspiran a controlar espacios de poder o de dirigentes que sólo les importa defender sus intereses personales.

El inconveniente es que esa pelea deriva en determinaciones que afectan los bienes públicos, al patrimonio del Estado, a las funciones que debe cumplir el Gobierno provincial.

Por un lado, Ricardo Colombi, estratega político y constructor de la coalición Encuentro por Corrientes advierte que su legitimidad política cada vez es más débil. O, en otros términos, advierte que se le viene la noche.

Con una imagen negativa que va en aumento a raíz de sus actitudes agresivas y poco diplomáticas; sin poder de decisión respecto al manejo de las acciones de gobierno, golpeado por las continuas derrotas electorales hasta en su propia localidad, Mercedes y, para colmo, casi una decena de causas penales caratuladas con su nombre en los juzgados federales, busca con desesperación mantener por lo menos sus fueros de legislador.

Por el otro lado, con un perfil dialoguista en lo político; con un estilo de trabajo de jornadas más bien escuetas; sin efectividad administrativa pero con los sueldos al día, Gustavo Valdés acrecienta su legitimidad como principal dirigente de la alianza gobernante.

Viajero frecuente hacia exóticos paisajes sea cual fuere la época del año; cultor de los momentos de ocio y frágil ante los influjos de Morfeo; el primer mandatario supo sacar provecho de su perfil, -tan parecido al de Mauricio Macri- para generar empatía con el presidente de la Nación.

Esto le permitió, por un lado, obtener recursos económicos que le permiten sostener cierta estabilidad económica y social en la provincia al abonar en término los salarios de los empleados estatales, y por otro lado, construir su propio proyecto político partidario.

Pero frente a él está su (ex) jefe político, Ricardo Colombi, quien lo posicionó para que llegue a ser gobernador y quien se siente traicionado y en peligro.

El mercedeño se vio superado por la estructura y mira cómo su hegemonía se cae a pedazos. Esto le produce enojo y, fiel a su estilo, busca culpables.

En las últimas horas, acaso alertado cómo los dirigentes de los demás partidos responden a los acuerdos con Valdés, el senador provincial Ricardo Colombi, en su rol de presidente de la Unión Cívica Radical, amenazó con romper la alianza Encuentro por Corrientes.

Esto, a pocas semanas de jactarse de que había logrado un "gran acuerdo" al unir 23 sellos partidarios bajo una sola alianza.

"Son socios en la ganancia pero no en las pérdidas", justificó Colombi en un claro mensaje a los dirigentes políticos quienes, al igual que él, están en la mira de la Justicia por delitos económicos y deben -casi obligatoriamente- hallar acuerdos políticos que les renovar sus fueros.

Y en este contexto reconoció que la alianza gobernante es un fraude, ya que no es sino una asociación de dudosa legalidad compuesta por "dirigentes o presidentes de pseudo partidos, ya que algunos son sellos de goma”.

En este grupo se puede identificar claramente a Pedro Cassani -imputado por enriquecimiento ilícito y lavado-, Pedro Braillard Poccard, artífice de la última gran crisis político-institucional de la provincia, entre otros.

El ex gobernador Colombi propone "barajar y dar de nuevo" y refundar la organización política. Pero esto implicará que se deberá blanquear la connivencia judicial para la legalización de grupos partidarios que podrían ser pantallas utilizadas hasta para el blanqueo de capitales provenientes del delito organizado.

Muchos de ellos no se los conoce ni por su nombre y otras, tienen referentes de dudoso proceder, como el grotesco gordito picarón de la tele, Nelson Lovera, quien se destaca como concejal por sus insólitas y chabacanas propuestas legislativas o sus largas siestas en el recinto.

Por otro lado, Valdés, lejos de entrar en discrepancias, sólo apunta a fortalecer su relación con Mauricio Macri.

Así, en las últimas horas mantuvo una reunión con Rogelio Frigerio, Alfredo Cornejo, José Corrales, Gerardo Morales, Ángel Rosas y José Cano para ajustar los detalles de la campaña electoral para el próximo 27 de octubre.

Claramente confía en que Macri podría renovar su mandato, lo que sería beneficioso para su carrera política, aunque no para la provincia que gobierna, la más pobre del país.

"Trazamos las estrategias, reforzando los valores democráticos, la transparencia y la visión a largo plazo del gobierno de Mauricio Macri", publicó el gobernador en su cuenta de twitter.

Es evidente que la dirigencia que gobierna la provincia vive disociada de la realidad. Sus discursos rimbombantes de "crecimiento" hacen referencia a un plan para entregar la costa del Paraná a empresas privadas, a entregar tierras a grandes compañías forestales y a crear negocios turísticos que sólo benefician a cadenas hoteleras ligadas a funcionarios estatales.

En este contexto Valdés y Colombi se disputan espacios de poder y estructuran grandes negocios con la política.

Mientras esto ocurre en la ciudad de Corrientes, la gente acude a los basurales para buscar alimentos.

Y este último dato volvió a ser la noticia de la semana a nivel nacional.

Los canales televisivos de la capital del país, los diarios digitales y la prensa de todas las provincias -donde una semana atrás mostraban cómo Valdés sorteaba alimentos en una villa-  reflejaron la desidia de los gobernantes macristas correntinos.

Quedó en evidencia el desinterés de los gobernantes correntinos en afianzar la justicia, consolidar la paz interior, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad.

Está claro que sólo se abocan a generar negocios para ellos y sus amigos a costa de la gente.

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