Panorama Político Correntino
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Elecciones en la crisis

Los correntinos votarán con un ojo mirando el bolsillo y con el otro, las urnas. (Dibujo: NOVA)

El próximo 27 de octubre en Corrientes se eligen concejales en 19 municipios, la mayoría de ellos gobernados por intendentes peronistas. Ese día también se votará Presidente de la Nación. El Gobierno provincial, administrado por el macrismo, sostiene el interés en que el oficialismo obtenga la mayor cantidad de votos.

En este marco, el gobernador Gustavo Valdés tiene un triple desafío. Por un lado, lograr que su grupo político revierta la calamitosa derrota de las PASO, en la que el macrismo perdió en todos los departamentos de la provincia, incluso en la Capital correntina.

El segundo es sostener incólumne la estructura de la alianza gobernante para así fortalecerse en los municipios que no administran y que son férreos bastiones de la oposición, es decir, del peronismo.

Esto significa que deberá trabajar para disminuir los focos de conflicto existentes entre los dirigentes de la alianza Encuentro por Corrientes+Juntos por el Cambio para evitar un desmadre que le pueda costar, incluso, la gobernabilidad. Es porque muchos partidos, entre ellos el PRO, le achacan al radicalismo que no otorga participación en el Gobierno a sus socios políticos.

El tercer desafío, tal vez el más complejo, es lograr que, pese a las diferencias internas y al saldo negativo de las pasadas elecciones, se pueda salir con dignidad de una contienda electoral que tiende a la derrota.

Todo esto, mientras existe el riesgo de un estallido social a raíz del desastre económico generado por las decisiones económicas tomadas por Mauricio Macri y que se traducen en la profundización de la crisis en la provincia más pobre del país.

En medio de la campaña electoral Valdés está obligado a cumplir el pago de salarios en término a los empleados públicos. Para ello deberá buscar alternativas para hacer frente al recorte de 1.300 millones de pesos de la coparticipación federal por la quita del IVA -de forma unilateral- del Estado Nacional y por el crecimiento de la deuda pública.

El pago de salarios es de superlativa importancia para sostener la paz social en la provincia, ya que la inflación continúa en aumento y se profundiza la devaluación. Los gremios, expectantes, no dudarán en salir a la calle y los policías, quienes tienen los sueldos más bajos del Nordeste, ya analizan avanzar con reclamos.

Pero la tensa calma existente en Corrientes es débil y podría romperse si el Gobierno no cumple con los compromisos asumidos.

Alianzas electorales

Tanto el peronismo como la Unión Cívica Radical, como fuerzas políticas autónomas, carecen de votos suficientes para enfrentar solos un proceso electoral. Es por ello que se constituyeron en los componentes aglutinantes de partidos que dieron origen a las dos alianzas con mayor fortaleza en la provincia.

Por un lado, el Partido Justicialista se unió al Partido de la Victoria, Encuentro para la Democracia y la Equidad, Kolina, Crecer con Todos, Partido de la Concertación-Forja, Compromiso Federal, Partido de la Cultura, la Educación y el Trabajo, Partido Renovador Federal, Nuestra Causa, Cambio Popular, Convocatoria Popular, Partido Es Posible y al Partido Comunista.

En este contexto, adhirieron las fuerzas MILES, Instrumento Electoral para la Unidad Popular, las agrupaciones Corrientes Social Cristiana en el Proyecto Nacional y Popular, Corriente Nacional Martín Fierro, Movimiento Nacional Octubres, organizaciones gremiales, movimientos sociales, movimientos estudiantiles, juveniles y organizaciones vecinales del campo nacional y popular.

Mientras tanto, el macrismo reeditó la alianza Encuentro por Corrientes+Juntos por el Cambio con la que perdió las votaciones del pasado 2 de junio por una diferencia del 20 por ciento.

Esta coalición oficialista está liderada por la Unión Cívica Radical, acompañada por el Movimiento Siempre Corrientes, Demócrata Progresista, Acción por Corrientes, Unidos por Corrientes, Laborista Autónomo, Encuentro Liberal, Fe, Unión Popular, Encuentro Correligionario, Cambio Austeridad y Progreso, Conservador Popular, Acción Popular de los Trabajadores, Acción por la República, ARI, Partido Liberal, Partido Autonomista, Proyecto Corrientes, PRO, Partido Nuevo, Partido Popular, Unión Celeste y Blanco, y Compromiso Correntino. 

Ambos grupos políticos presentaron candidatos a concejales en Bonpland, Cruz de los Milagros, Chavarría, Esquina, Felipe Yofre, Garaví, Loreto, Mantilla, Mercedes, Paso de los Libres, Pago de los Deseos, San Luis del Palmar, Santo Tomé, Santa Lucía, San Isidro, San Roque, Saladas, Herlitzka y Tabay.

Conducción compartida

El Partido Justicialista fue intervenido. Esto es porque se vencieron los mandatos de los integrantes de la Comisión Directiva y debido que el ahora expresidente del Distrito Corrientes, Gerardo Bassi, evitó llamar a elecciones para elegir nuevas autoridades, el grupo político se quedó sin órganos de conducción.

Esto se suma a una serie de mandatos en los que asumieron dirigentes en listas de "consenso" entre los mismos referentes, dejando así fuera de la vida partidaria a los grupos minoritarios.

Quien tomó la conducción del PJ correntino lleva el nombre de Julio Sotelo y es integrante del Parlasur, en representación de la provincia del Chaco. Vino acompañado por un abogado de su confianza, de apellido Vilte, de bajo perfil, pero de mucha actividad partidaria, quien tendrá la función de asesorar legalmente y realizar todas las gestiones atenientes a las funciones del interventor. 

Junto a estos dos, estará el abogado de Paso de los Libres, Alfredo Gómez, quien fue apoderado de Unidad Correntina, la alianza partidaria fundada por los intendentes para las votaciones legislativas del 2 de junio pasado.

En los hechos significa que los intendentes peronistas -a quienes los salientes dirigentes les negaron participación en las decisiones partidarias- están ahora al frente del proceso de intervención y apuntan a darle un perfil más participativo y de horizontalidad a la conducción.

La designación de Gómez, por otra parte, es clave en el proceso de intervención porque al ser conocedor de cada uno de los distritos en los que se eligen concejales y al haber sido designado por los intendentes peronistas, garantiza que la campaña electoral será participativa y con fuerte presencia territorial.

Queda claro que la intervención tiene por objetivo, primero, que el PJ repita el abultado triunfo electoral en las votaciones del 27 de agosto. El segundo paso será posibilitar que todas las líneas participen en una votación interna para designar nuevas autoridades. Esto será en 2020. 

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