VIDEO | Santiago mantiene viva la tradición de armar barriletes desde el amor para fomentar la paz
Santiago Antonio Domínguez es el presidente del Club de Barriletes Cielos del Taragüí. Con sus 76 años mantiene viva la tradición de armar y hacer volar las cometas, como sus hacían los abuelos.
Santiago creo este club hace 31 años en Corrientes, y se sumaron aficionados al barrilete, no solo de la provincia, sino de otros distritos del país que comparten el mismo amor por los barriletes.
También lo convocan desde los colegios para dar talleres de cómo armar barriletes.
El slogan que los identifica es "somos felices haciendo felices a los demás y el camino es la paz". A propósito de ello, este domingo se realiza el 28 Festival Correntino por la Paz en la plaza central del Barrio Santa Catalina de la capital, donde el centro de atracción son los barriletes.
Evento que se realiza en el marco del 40 Vuelo Internacional de Barriletes por la Paz, pero en Corrientes fue reprogramada la fecha y se realiza hoy en el mencionado barrio.
En este contexto, Santiago Antonio Domínguez en diálogo con Perfiles Urbanos de NOVA destacó la historia de más de 3 mil años del barrilete, su evolución tecnológica y el valor social de esta práctica que "en la Argentina ya hemos perdido el gusto de volar barrilete", lo que motiva a distintos grupos a trabajar para reactivar una costumbre milenaria que fue la esencia de la infancia de muchas generaciones anteriores.
"El club funciona en mi casa. En la actualidad somos 8 personas que integramos. Pero la historia de dar vuelo a esta locura por el barrilete comenzó hace 31 años, en 1994. En ese tiempo el evento de remontar barriletes se hacía en la Costanera, frente al Regimiento 9, donde había un arenal en ese entonces. Luego nos trasladamos con el vuelo de las cometas a un escampado por la Avenida Centenario y ruta 12 frente a la escuela Eragia, allí estuvimos por o muchos años", conto.
Y recordó que quien lo guio e impulso a armar este club de barriletes fue el arquitecto porteño Luis Lagomarsino, a quien conoció en uno de sus viajes a Buenos Aires, cuando Santiago tenía una empresa que fabricaba cielorrasos metálicos y viajaba a menudo a Buenos Aires.
Fue allí que comenzó todo. "Éramos tres personas los que comenzamos hace 31 años esta pasión por el barrilete. En ese tiempo tenía una empresa que realizaba cielorrasos metálicos. Y en uno de mis viajes a Buenos Aires me encontré con un hombre que también era loco por el barrilete, y me incentivo a crear un club de barriletes. El me guio, para armar el club, pero ya falleció hace tiempo, se trata del arquitecto Luis Lagomarsino", recordó emocionado Santiago.
"Desde que se inició el Club de Barriletes Cielos del Taragüí ya se hizo más de 1000 talleres, no solo en Corrientes, también en Buenos Aries, Paraguay, en Colombia en todo el mundo. Después organizábamos festivales, los que eran muy concurridos", conto Domínguez.
En relación con su experiencia internacional, Domínguez recordó su participación en un "festival de cometas" en Colombia en 1997, donde fue invitado junto a su esposa como representante argentino en una actividad que reunió a 20 países.
La tradición del barrilete como objeto cultural y recreativo se sostiene sobre una historia extensa que, explicó el presidente del Club, "la historia es muy larga, se hablan de más de 3 mil años y que ha nacido en China".
Este origen milenario se refleja hoy en la continuidad de prácticas masivas en ese país, donde se registran cerca de 700 festivales anuales, y también en numerosos países europeos donde la actividad continúa vigente. Acentuó que, a diferencia de esos escenarios, "en la Argentina hemos perdido el gusto de volar barrilete".
Este vínculo emocional con la experiencia infantil es uno de los motores del trabajo actual del club, que busca recuperar una tradición que en tiempos pasados unía a niños y adultos en plazas y descampados, generando espacios de convivencia espontánea.
Domínguez sostuvo que la convocatoria para la jornada de hoy en el Festival correntino por la paz, así como los que se realizan todos los años, apunta a las familias, son encuentros que no requieren inscripción ni requisitos específicos.
"Es totalmente gratis", remarcó, enfatizando que el espíritu de la iniciativa es compartir una actividad sencilla y accesible, capaz de integrar generaciones y fortalecer la vida comunitaria.
Por último, mencionó la técnica con la que realiza los barriletes. "Los barriletes tradicionales lo hago con tacuara, se van haciendo palitos, se hace un diseño aerodinámico, liviano y tiene una técnica como la que me enseño mi papa cuando tenía 5 años. Lo hago con el papel para barrilete, lo que usamos es el papel afiche, porque tiene color, y rinde más", explicó.
El Club de Barriletes Cielos del Taragüí funciona en su casa y la dirección es General paz 3524 entre Francia y Güemes, Barrio Chiquita "El club de barrilete no tiene connotación política ni religiosa. Nosotros tenemos un slogan, somos felices haciendo felices a los demás y el camino es la paz. Nuestro idioma es la paz, cuando hablamos de paz hablamos de amor y cuando hablamos de amor hablamos de Dios. Implantamos la conducta del bien", cerró Santiago.








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